Nuestro compañero Juan Ramón ha escrito un artículo Al tu blog y se lo enlazamos aquí:

 

El sector de la edificación tradicionalmente orientado a la obra nueva de viviendas, cayó en el modelo de desarrollo y especulación, construyendo durante la burbuja inmobiliaria 1/3 del total del parque de viviendas existentes en todo el estado (25.000.000). Esto provocó una disfunción alejándose de la básica como derecho social fundamental, y creando una bolsa de viviendas vacías, promociones en manos de fondo bultor, y otras iniciadas y no terminadas. Esta disfunción del sector coincide con un cambio global, una crisis de valores, financiera, energética y ecológica, provocando una fractura social, fruto de un mercado enfocado al consumo y la competencia.

El nuevo dimensionamiento del sector pasa por frenar las tendencias especulativas, siguiendo criterios medioambientales y sociales, respondiendo a un derecho sustancial, teniendo al ciudadano como receptor y beneficiario del entorno urbano. La mitad del parque edificado se construyó antes de 1980 sin ninguna normativa energética, i aletas col 2006 no se aprobó el CTE, por lo tanto tiene un margen de mejora muy importante, sent el responable del 33% de les emisiones de CO2 del i 40% del gasto energético. El potencial mitigador global del sector de la edificación es de los más altos con un margen de 5,30-6,70 Gt de CO2-eq / año.

2015-03-21.105512-EFECTOSDebemos olvidar la recalificación de suelo urbanizable, el crecimiento horizontal, el modelo de ciudad difusa norteamericano, y la expansión enorme de la huella urbana deshumanizada, y rehabilitar el modelo mediterráneo de ciudad compacta, basado en la proximidad y la mezcla de usos, compartiendo el conocimiento y aprendiendo a crear iniciativas autogestionadas para defender las potencialidades humanas.

Pasa por la rehabilitación energética de la edificación existente, con nuevas relaciones productivas introduciendo sistemas tradicionales y técnicas de la arquitectura popular, reciclaje de materiales, estrategias pasivas, potenciar el autoconsumo eléctrico y las energías renovables, en base a una determinación política que lidere cambios a nivel legislativo, normativo y sobre todo cultural, adaptándose al nuevo escenario, para definir un nuevo modelo de habitabilidad limitado por la reducción de emisiones de GEI.

Las condiciones climáticas evolucionarán en los próximos 50 años y los tamaños para que sean sostenibles, deberán prever estos cambios, vinculando la edificación como instrumento al servicio del ciudadano, reduciendo la demanda energética y mejorando el confort, recuperar el caracter col·lectivo y comunitario de la vivienda, una reconversión del sector en la rehabilitación energética, que podría generar un volumen de actividad económica de 14 m € anuales y unos 100.000 empleos directos por año.