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Uno de los·colectivos afectados por la pobreza energética es el de las personas mayores. Observamos cuáles son los factores y las causas que hacen que este sea un grupo de población especialmente vulnerable

La edad es uno de los ejes de desigualdad que definen la exclusión social, esto significa que ser más o menos mayor no implica sufrir situaciones de exclusión, pero sí que, a igual situación social, la edad puede empeorarla.

En la pobreza energética encontramos algunos factores estrechamente relacionados con las personas mayores que pueden ser agravantes de esta problemática. Ahora bién, hay que tener presente que la pobreza, como fenómeno, es multicausal y que,, por tanto, el factor edad no explica las situaciones de pobreza por sí solo, sino que hay que añadir otros factores, como el económico.

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Al analizar los 3 principales factores que pueden causar pobreza energética, vemos que las personas mayores están representadas de forma especial en la mayoría.

  • Falta de ingresos: esta es una de las variables de mayor impacto en la definición de la pobreza energética. Si observamos las cifras relativas a las pensiones en España, vemos que más del 50% los pensionistas cobran por debajo de los € 645 al mes. Desde 2012, de hecho, las pensiones se revalorizan un 0,25% anual, lo que implica una disminución significativa del poder adquisitivo de los pensionistas. Si se añade que muchos hogares están viviendo con los únicos ingresos de los pensionistas, podemos deducir que el pago de los suministros energéticos es cada vez más complicado. Las cifras indican que casi un 30% de los españoles vive gracias a algún tipo de pensión. En este caso, ser mayor, es un factor muy determinante para sufrir una situación económica deficiente. Si observamos la causa siguiente y la relacionamos con estos datos, veremos que las personas mayores tienen un gran riesgo de sufrir pobreza energética.
  • Coste de la Energía: El coste de la energía siempre es un factor relativo al nivel de ingresos y es el mismo para todo el mundo. Ahora bién, en el caso de España, podemos afirmar que la energía ha tenido un incremento de costes espectacular en los últimos años. Ja ho hem compartit en aquest post, pero los incrementos de precio en los años de crisis económica se sitúan alrededor del 75%. Ya hemos visto que las últimas revalorizaciones de las pensiones son del 0,25%. El diferencial, pues, deja a las personas mayores en grave desventaja, ya que no pueden complementar estos exiguos ingresos.
  • El estado de los edificios: esta es una variable también de capital importancia. El estado de las edificaciones es un factor clave para determinar la temperatura interna de los hogares y el esfuerzo energético necesario para alcanzar una temperatura de confort. Las edificaciones previas a 1979 carecen de ningún tipo de regulación constructiva que busque una mínima eficiencia energética. En un país donde el régimen de tenencia de las viviendas es del 80% de propiedad, es de esperar que muchas personas mayores dispongan de pisos anteriores a esta fecha y que, por tanto, no dispongan de buenos aislamientos ni buenos cierres. Los pisos viejos, además, suelen tener techos altos y carecer de sistema de calefacción, obligando a hacer uso de estufas eléctricas de forma intensiva. En aquest post ya hablamos de las deficiencias en las edificaciones catalanas a partir de datos.

Una breve repaso a los tres factores principales que pueden definir una situación de pobreza energética ya nos indica la mayor vulnerabilidad de las personas mayores ante esta problemática. Pero además, en nuestra tarea cotidiana nos encontramos otros factores que afectan especialmente a las personas mayores en situación de vulnerabilidad:

 

  1. Engaños por parte de los comerciales de las empresas energéticas: por todos es sabido que se llevan a cabo estas malas prácticas aprovechando el desconocimiento general del sector. La gente mayor suele ser un blanco fácil de comerciales sin escrúpulos que buscan la comisión a cualquier precio. Personas mayores confiadas y bienintencionadas, a veces con bajos recursos formativos, se ven engañadas con promesas de descuentos y pagando servicios que no necesitan y precios elevadísimos. Este es un problema real al que hay que hacer frente, ya que las personas mayores quedan ligadas a estos abusos durante dos o tres años a través de las cláusulas de permanencia.
  1. Precariedad contractual de los alquileres: en varios casos nos encontramos a personas mayores que no tienen acceso a las facturas y se los cobran conjuntamente al alquiler en unos tratos que se llevan haciendo así desde siempre. Esto impide que sean conscientes de su consumo y los imposibilita realizar cambios tarifarios que los beneficiarían.
  2. Casos de intimidación: nos hemos encontrado, sobre todo en el centro de Barcelona, casos de personas de renta antigua que han sufrido casos de intimidación Esto les ha supuesto cortes de luz, agua y gas de forma recurrente y continuada. Estos casos son pobreza energética, ya no por una cuestión de impago, sino de falta de acceso a la energía.
  3. Escaparse de la casa: en nuestras actuaciones hemos encontrado casos de personas que, incluso, manifiestan pasar el día en la calle porque hace menos frío que en su casa. Algunas aprovechan los recursos públicos como los centros de la tercera edad y otros están por la calle. Los que pueden, se pasan las tardes en el bar.

Las personas mayores no sufren sólo una situación económica precaria dadas las bajas pensiones, sino que también presentan unos niveles formativos inferiores al resto de la población que agravan la ya de por sí complicada comprensión del sector energético y sus regulaciones. Un sector difícil de entender para todos. Además, cuando las personas son muy grandes y, además, se suman problemáticas de vulnerabilidad social, es muy fácil adoptar actitudes pasivas de resignación que llevan al inmovilismo y vienen del desengaño. Esto hace que estas personas mayores ya no tengan ganas ni fuerzas para activar recursos para modificar ciertas situaciones que, a pesar de saber injustas, siempre han sido así y no les comportan sobresaltos.

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Si hablamos de los impactos de la pobreza energética, tal y como hicieron de forma más extensa en aquest post y en aquest, podemos ver como las personas mayores sufren los efectos sobre la salud de forma preeminente. Son más vulnerables a las afecciones respiratorias, resfriados y gripes, además de sufrir más problemas en las articulaciones y relacionados con los dolores crónicos, que se agravan con el frío en el hogar.