Desde Energía Justa queremos evitar que se utilice el contexto actual para inducir a la contratación de tarifas de mercado libre

La borrasca Filomena ha sumido en el caos a la península ibérica con lluvia, nieve y frío polar. Todo esto tiene un impacto importante en los hogares y desde Energía Justa -programa impulsado por la Asociación Bienestar y Desarrollo ABD y Ecoserveis– vemos con preocupación los intentos de aprovechar esta situación para promover la contratación de tarifas eléctricas de mercado libre.

Por ello creemos necesario aclarar algunos puntos importantes.

Sin querer entrar en el detalle del funcionamiento del sistema eléctrico español, basta con decir que han confluido una serie de factores, como la poca aportación de las renovables durante estos días, la mayor demanda energética debido al frío o el elevado precio del gas que importamos, entre otros, de tal manera que se ha alcanzado hace unos días un «pico histórico» en el precio de la electricidad y varios momentos de precios elevados. (Ver gráfico)

Sin embargo, más allá del impacto del clima en el precio de la electricidad, se habla poco de las diferencias entre las tarifas del mercado libre y las de mercado regulado, y lo que supone cada una de ellas.

La subida puntual del coste de la luz afecta de inmediato a las personas que tienen contratada la electricidad con la tarifa regulada, es decir la PVPC (precio voluntario al pequeño consumidor). Sin embargo, las tarifas libres también se pueden modificar según las condiciones de cada uno de los contratos, en base a los «algoritmos de cálculo» explicitados en las diferentes tarifas. Por otro lado, el precio del kWh no es el único condicionante de la factura eléctrica, ya que hay muchos más, como la potencia contratada, los impuestos, los peajes, etc. De hecho, se critica que la factura eléctrica española tenga una parte fija muy elevada.

Es importante destacar también que el promedio anual de la tarifa PVPC en el año 2020 fue de 0,094 Euros/kWh antes de impuestos y que es muy difícil encontrar tarifas de mercado libre que hayan estado por debajo de los 0,10 Euros/kWh en el año 2020.

Finalmente, la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) apunta que durante el segundo trimestre del 2020 un consumidor en mercado libre hubiese ahorrado el 28% en su factura eléctrica si se hubiera cambiado de una tarifa libre a una regulada (PVPC). La misma fuente apunta a que casi el 27% de los consumidores en mercado libre tenían contratado algún servicio adicional. Por lo tanto, es necesario ver todos los componentes de la factura para conocer el importe total de lo que pagamos.

Desde Energía Justa queremos evitar que se utilice el contexto actual de Filomena y su impacto en los precios eléctricos, para inducir a las personas a contratar tarifas de mercado libre. Creemos que esto iría en la dirección contraria a lo que necesitan los hogares hoy en día, sobretodo en una situación como la que estamos viviendo, agravada por la pandemia COVID-19: falta de ingresos, precariedad laboral, precariedad habitacional, mayores consumos energéticos en el hogar, etc.

Por lo tanto, desde Energía Justa hacemos algunas recomendaciones:

  1. ¿Qué tarifa tenemos contratada? Si al revisar una factura eléctrica la tarifa contratada es PVPC (Precio Voluntario al Pequeño Consumidor), estamos en mercado regulado. Recomendamos NO cambiarla, aunque las ofertas comerciales pudiesen parecer muy atractivas. Si no se encuentra la tarifa en la factura, es muy probable que estemos en mercado libre.
  2. Estamos en mercado libre ¿Qué hacemos?. Si nuestra tarifa tiene cualquier otro nombre diferente al del punto anterior, entonces estamos en mercado libre. Sugerimos cambiar a mercado regulado, contactando con alguna de las comercializadoras de referencia que se pueden consultar en este censo.
    Además de ser una tarifa más económica en el largo plazo, la tarifa regulada proporciona una mayor protección frente a impagos o avisos de corte.
  3. ¿Me puedo acoger al bono social? El bono social busca ayudar a las personas en situación de vulnerabilidad y podría significar un descuento sobre la factura eléctrica del 25% o más. Son varios los criterios para acceder al bono social, tales como rentas bajas, familia numerosa, pensiones mínimas, entre otros. Debido a la situación actual, el bono social se ha extendido a otros colectivos que también están sufriendo los efectos de la pandemia, como autónomos que hayan visto reducidos sus ingresos, personas en paro o en ERTE, entre otras. En caso de cumplir los requisitos para solicitar el bono social, se puede tramitar con las comercializadoras citadas anteriormente.
    Más información en la página https://www.bonosocial.gob.es
    Desde Energía Justa hacemos un llamamiento a las personas consumidoras a revisar sus condiciones de contratación de electricidad y los descuentos a los que pueden acogerse antes de realizar cambios.

Pueden contactar con Energía Justa escribiendo a [email protected] o a través de twitter @Energia_Justa.